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Tus documentos y tus datos

Vas a subir aquí documentos de tus clientes. Es razonable que quieras saber, antes de hacerlo, dónde acaban y cuándo dejan de estar. Esto es lo que hace lavori, con sus plazos concretos.

No somos un archivo

lavori guarda los documentos de un encargo mientras el encargo está vivo, y después los borra. No acumulamos expedientes ajenos: conservar la traducción de un cliente es responsabilidad de quien la firma, no nuestra. En el código de la casa esa regla está escrita tal cual — custodia temporal, jamás archivo.

Cuándo se borra cada cosa

Todo eso lo ejecuta una tarea que corre a diario, no una limpieza que alguien se acuerda de lanzar.

Quién puede abrir un documento

Las dos partes del encargo. Si alguien te dirige una solicitud, tú puedes abrir el expediente para dar tu cifra con el documento delante; la entrega y la factura son solo de las partes. No hay enlace público ni dirección adivinable: los ficheros viven en almacenamiento privado y salen por una única puerta que comprueba, cada vez que alguien abre o descarga, si le corresponde.

Y te decimos la excepción, porque existe: el administrador de lavori puede acceder — es quien resuelve una incidencia cuando algo se rompe. No se hace en el trabajo normal, y cada acceso queda registrado: quién, qué documento y cuándo. Si algún día hay una discusión sobre quién vio qué, hay un registro que lo dice, y ese registro también recoge los accesos de la casa.

Tu acceso

Tu sesión no viaja como una contraseña que nosotros podamos leer: en nuestra base de datos solo queda una huella suya. Si alguien nos robara la base de datos entera, no se llevaría con qué entrar en tu cuenta. Cerrar tu acceso en cualquier dispositivo es inmediato.

Qué hace el presupuesto automático — y qué no

Lee el documento y te dice de qué tipo es, en qué idioma está, cuántas páginas tiene y cuántas palabras de cuerpo. Te avisa de lo que te va a dar guerra: sellos manuscritos, páginas ilegibles, mala calidad del escaneo. Si hay apostilla te lo dice aparte y con su cuenta propia, porque no va incluida.

No pone tu precio. No te sugiere cuánto cobrar, no calcula medias y no te compara con nadie. Lo que cotizas en un encargo no lo ve ningún otro candidato, y quien lo publicó solo lo ve cuando tú se lo pasas. Distinto es tu tarifa pública por palabra o por documento: esa la pones tú, es opcional, y se ve donde tú decidas —en tu ficha y en tu página—, como la pondrías en tu propia web.

Dónde está el límite, dicho claro

Sobre un documento con texto, la cuenta de palabras es exacta: la hace lavori, no el análisis. Sobre un escaneo no hay texto que contar y la cifra es una estimación: sirve para orientarte, no para cerrar un precio a ciegas. Míratela antes de dar tu cifra. Y si un escaneo pesa demasiado para entrar entero, te lo decimos — no te damos un número a medias.

Tus datos no son el negocio

Es la pregunta que sigue a todo lo anterior: si borramos los documentos y no cedemos nada, de algo viviremos. Vivimos de la herramienta —los planes están publicados, y hay uno gratis que es gratis siempre—, no de lo que pasa por aquí.

Dicho con todas las letras: no vendemos ni cedemos tus datos a nadie, no usamos tus documentos ni los de tus clientes para entrenar nada, no hay publicidad, no hay seguimiento y no ganamos dinero con tu actividad. Si algún día cambiara algo de esto, se te dice antes, no después.

Con quién trabajamos

lavori se apoya en Vercel, Neon, Microsoft y Anthropic, cada uno con su contrato de encargado de tratamiento. Están nombrados con nombre y apellidos en la política de privacidad: creemos que tienes derecho a saber por dónde pasan los documentos de tus clientes antes de subirlos, no después.

Si algo de esto no te cuadra o quieres el detalle técnico, escríbenos a hola@lavori.es. Las condiciones y la política de privacidad lo dicen en lenguaje de contrato; esta página lo dice en el nuestro.